RADIACIÓN EN NIÑOS: ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

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RADIACIÓN EN NIÑOS: ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Dra. Marisabel Pérez Gramajo. Radióloga Pediatra

Con el descubrimiento de los Rayos X, a principios del siglo pasado, se dio paso al inicio de una nueva era en la medicina, donde podíamos utilizar esta metodología para realizar variedad de diagnósticos, antes impensables. El día de hoy contamos con tecnología que nos permiten estudiar el cuerpo humano y realizar un diagnóstico temprano de múltiples enfermedades. Sin embargo, de la mano de los beneficios diagnósticos que nos dan los Rayos X, también se encuentran efectos secundarios importantes de la radiación, los cuales debemos tener en mente para evitarlos mientras sea posible.

Actualmente, los métodos diagnósticos que utilizan radiación, tales como Rayos X, Fluroscopía y Tomografía, son ampliamente utilizados como ayuda diagnóstica en las diferentes áreas médicas. Cada uno de ellos utiliza radiación ionizante, la cual es capaz de provocar daño en los tejidos del cuerpo humano.
Es importante destacar que la población pediátrica es especialmente susceptible al daño provocado por la radiación y a padecer Cáncer inducido por ésta. Esto se debe a varios factores tales como la Radiosensiblididad (proporción entre la masa corporal y la dosis de radiación), contar con muchas más células en fase de multiplicación, siendo más susceptibles al daño, así como un mayor tiempo de latencia para presentar las posibles manifestaciones del daño provocado en su organism, además de la posibilidad de transmitir cromosomas dañados a futuras generaciones.

Al realizar estudios diagnósticos que utilizan radiación es posible disminuir en gran medida la dosis de ésta, utilizando protocolos pediátricos diseñados específicamente con este fin, así como usar protectores de plomo para áreas adyacentes a la región de interés, para evitar la irradiación innecesaria de otras partes del cuerpo.

En la medida de lo posible, se debe de llevar un récord de la dosis de radiación a la que ha sido expuesto el paciente, o el número de estudios realizados en el transcurso del último año.

El médico debe de tener siempre presente la Justificación de cada estudio que utilice radiación ionizante, es decir, que los beneficios de realizarse el estudio sobrepasen el riesgo que representa una dosis de radiación.
Siempre que sea posible, los estudios en niños deben ser de un tipo que no involucre radiación, como el Ultrasonido o la Resonancia Magnética, reservando estudios con radiación sólo cuando sea extremamente necesario, así como evitar la realización de estudios repetidos o innecesarios.