LA ANSIEDAD Y SUS MANIFESTACIONES

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LA ANSIEDAD Y SUS MANIFESTACIONES

Dra. Sonia Melville

Psicóloga Clínica y Salud Mental

Desde hace un año, Luisa, una señora de 40 años, ya no sale de su casa debido a un temor a cruzar calles, aún aquellas donde no hay mayor tráfico, como en su colonia.  Al hacerlo, empieza a sentir una sensación de opresión en el pecho, taquicardia, dificultad para respirar, mareo y temor a desfallecer a media calle, por lo que opta por permanecer en su casa.

Miguel no se atreve a decir –ni a su esposa-, que desde hace algunos meses, comenzó a sentir un miedo peculiar.  Mientras conduce su vehículo, le asalta la duda si ha atropellado a una persona o a algún animal.  Aunque él está seguro que no ha sucedió ningún percance, se siente de alguna manera compelido a regresar y verificar que no ha habido ningún accidente.  Algunas veces, ha tenido que hacerlo dos o tres veces.   Miguel está comenzando a pensar que tal vez se está volviendo loco.

El jefe de Javier le pidió que hiciera una presentación de su trabajo para la próxima semana.  En ese momento Javier empezó a sudar y a sentirse muy nervioso.  A pesar que Javier es un ingeniero en sistemas muy capaz, y aunque reconoce que su temor es irracional, esa noche pensó que sería mejor renunciar a su trabajo.

Julia es una niña de 8 años que no quiere ir al colegio. Teme que si ella se marcha al colegio, su madre pueda morir.

Tanto Luisa, Miguel, Javier como Julia, son personas que están presentando ansiedad.

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¿QUÉ ES REALMENTE LA ANSIEDAD?

La ansiedad debe distinguirse del miedo o temor.  El miedo es una sensación de peligro, de amenaza que se refiere a un objeto o a una situación externa. Es preciso, concreto y por lo general cae dentro de las barreras de la posibilidad. Se puede temer ser rechazado por alguien a quien queremos complacer, miedo a no poder pagar las cuentas, temor a perder un examen.  Por el otro lado, el foco de la ansiedad es más bien interno. Es una respuesta a un vago, distante y muchas veces irreconocible peligro.  La ansiedad afecta a la persona como un todo, dándose una reacción tanto fisiológica, psicológica y conductual.  A nivel fisiológico, la ansiedad produce reacciones en el cuerpo tales como rapidez en las palpitaciones, tensión muscular, boca seca, sudoración profusa, sensación de atragantamiento, mareo, entre otros síntomas. Conductualmente, la ansiedad puede sabotear la habilidad de la persona de actuar, expresarse o hacerle frente a las situaciones de la vida diaria. A nivel psicológico se experimenta un estado de intranquilidad, aprensión y miedo intenso.  En su forma extrema puede darse una sensación de despersonalización, temor a morir o a volverse loco, síntomas que se manifiestan en una crisis de angustia o ataque de pánico.

The Johns Hopkins White Papers, Depression and Anxiety, 2002, señala que cuando la ansiedad sale del control de la persona e interfiere con su funcionamiento normal, como en los casos antes mencionados, se puede hablar de un Trastorno de Ansiedad.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV-TR, describe los siguientes trastornos de ansiedad:  trastornos de angustia con y sin agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado.

Por limitaciones de espacio, no se detallarán cada uno de estos trastornos de ansiedad, aunque para una mejor comprensión, se pueden describir algunos términos.  La característica esencial de la agorafobia es la aparición de ansiedad al encontrarse la persona en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso, o donde sea imposible encontrar ayuda en el caso que se diera una crisis de angustia.  La fobia específica se da como respuesta a la exposición a situaciones u objetos específicos temidos, lo que origina comportamientos de evitación.  Tal es el caso de Luisa, cuya ansiedad hace referencia a una situación específica, como lo es cruzar una calle.  La fobia social, tal como la presenta Javier, es un temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que la persona se ve expuesta a una posible evaluación, por lo que dichas situaciones son  evitadas.    En el trastorno obsesivo compulsivo se presentan obsesiones o compulsiones de carácter recurrente que se experimentan como inapropiadas.  Miguel trata de suprimir los pensamientos intrusivos, regresando al lugar, una o más veces, para verificar que no ha causado algún accidente. Después de un acontecimiento extremadamente traumático, donde la persona se ve envuelta en un hecho que representa un peligro real para su vida o su integridad física, tal como una agresión física o sexual, un secuestro, un accidente grave, una guerra, un desastre natural, entre otros, la persona puede sufrir un trastorno por estrés postraumático, con una reexperimentación persistente del acontecimiento traumático y un deterioro significativo en las áreas importantes de su actividad, ya sea estudiantil, laboral, social y familiar.

Los trastornos antes descritos, pueden darse también en los niños, además del trastorno de ansiedad por separación.  Los niños con dicho trastorno pueden sentir un malestar excesivo al estar separados de su hogar o de las personas con quienes están más vinculados, y generalmente esta ansiedad aparece después de una situación estresante.  Tal es el caso de Julia, que teme que al ir al colegio, pueda sucederle algo a su madre.

Algunos síntomas de ansiedad pueden ser producto de condiciones médicas y por el uso de ciertas sustancias.  Tales como síndrome de hiperventilación, hipoglucemia, hipertiroidismo, prolapso de la válvula mitral, abstinencia por alcohol o tranquilizantes,  asma, ataque cardíaco, uso de broncodilatadores, psicoestimulantes, hormona tiroidea y otros.

Los trastornos de ansiedad son frecuentes. El estudio realizado en 2005 por el National Comorbidity Survey de EEUU, señala que  los trastornos de ansiedad, en general, tienen muy alta prevalencia. Tres de cada diez estadounidenses va a padecer un trastorno ansiedad en algún momento de su vida, siendo, sin dudas, el grupo de trastornos mentales más frecuente en la población. Recuperado de El Blog de CentroIMA.

El Estudio Epidemiológico de Trastornos Mentales en Guatemala, Región Metropolitana,  2011 (ETMEGUA) indica que los grupos de trastornos mentales más prevalentes en la muestra total, a lo largo de la vida (13.95%), en los últimos 12 meses (6.73%) y en los últimos 30 días (4.71%) fueron los de ansiedad, observándose en los más jóvenes un patrón claro y consistente de mayor prevalencia, a lo largo de la vida. También se observó mayor prevalencia de los trastornos de ansiedad, particularmente fobia social y agorafobia, en los lugares de mayor violencia, así como mayor comorbilidad.  Se encontró que algunos de estos trastornos aparecieron a temprana edad, por ejemplo, fobia específica (8 años) y fobia social (12 años).  El suceso de mayor riesgo para desarrollar estrés postraumático, en la muestra total, fue la violencia familiar. A pesar  que los trastornos de ansiedad fueron los de mayor prevalencia, las personas que habían sufrido este tipo de trastornos fueron los que reportaron la proporción más baja del uso de cualquier servicio del sector salud en los últimos 12 meses (médico, psiquiatra o psicólogo).

Bourne (2001) indica que diversas causas contribuyen a generar un trastorno de ansiedad, tales como factores genéticos, imbalances en la química cerebral, deprivación en la infancia, acontecimientos traumáticos, acumulación de estrés; y existen también causas que lo mantienen: distorsiones de pensamiento, creencias irracionales, auto diálogo ansioso, pensamientos catastróficos, sentimientos de inadecuación, baja autoestima, evitación de situaciones fóbicas, pobre nutrición, tensión muscular, respiración superficial.

Debido a que son diversas las causas de la ansiedad y los factores que la mantienen son varios, se puede afirmar que su tratamiento no es único.  Algunos terapistas aún tratan los desórdenes de ansiedad únicamente como una condición psiquiátrica que puede ser “curada” por medio de un medicamento, o como un problema de la infancia o como un problema de conducta.   El enfoque actual del tratamiento de la ansiedad se encamina hacia una intervención en los diferentes niveles que podrían originar o mantener dicha ansiedad.  De esta manera es preciso trabajar diferentes técnicas en los niveles físico, emocional, conductual, mental, interpersonal, de autoestima, existencial y espiritual de la persona ansiosa y deberán ser reflejo de la problemática única e individual de cada persona, como en los casos de Luisa, Miguel, Javier o Julia.

REFERENCIAS:

American Psychiatric Association (2005). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV-TR. Textorevisado. Masson, S.A.

Bourne, E., (2001). The Anxiety & Phobia Workbook. Third Edition. New Harbinger Publications, Inc.

Margolis, S. y Swartz, K. (2002), Depression and Anxiety. The Johns Hopkins White Papers. The Johns Hopkins Medical Institutions, Baltimore, Maryland.

Pereira, M., Donado, M., Melville, S. Barco, B., Sánchez, M., Paiz, L. (2012). Estudio Epidemiológico de Trastornos Mentales en Guatemala, Región Metropolitana, 2011. Universidad Mariano Gálvez de Guatemala, Guatemala.